Amigos, todo cabe en este cajón de sastre que es Dizque. Y como el bueno de Bazilo me ha pedido esta receta…
La Dukkah es una sabrosa mezcla molida de semillas y frutos secos de origen egipcio. Se toma extendida sobre una rebanada de pan y bañada con un buen chorro de aceite de oliva.
Ingredientes
- Semillas de sésamo
- Semillas de comino
- Semillas de cilantro
- Avellanas
- Sal
- Pimienta negra
Aconsejo comprar las semillas a granel en una herboristería o tienda de especias, pues se usan en abundancia y a precio de bote chungo de especias chungas de supermercado chungo, el polvito nos saldría más caro que las licencias de Windows de la Agencia Tributaria (otra cosa chunga).
Preparación
Sencilla. Necesitamos una sartén, preferiblemente de culo gordo, y un molinillo de café o similar (si tienes una buena batidora puede que te sirva, si usas una batidora mala, la convertirás en un aparato inservible).
Ponemos la sartén al fuego no muy fuerte. Una vez caliente, echamos en ella las semillas de sésamo (100 g). Ojo que no se quemen. Una vez ligeramente tostadas, las retiramos y dejamos que se enfríen.
Llenamos ahora la sartén con las semillas de comino (30 g), que retiraremos cuando comiencen a estar doraditas. Turno para las semillas de cilantro (45 g). Retíralas cuando empiecen a saltar.
Avellanas (60 g): se tuestan y se pelan lo mejor que se pueda.
Ya solo nos queda molerlo todo (mejor frío que caliente, para que no suelte demasiado aceite) junto con una pizca de sal y pimienta negra.
¡A comer!
Tostamos una rebanada de pan, esparcimos sobre ella una generosa cantidad de Dukkah y, sobre ella, un buen chorro de aceite de oliva. Mejor si lo comemos antes de que se enfríe el pan.
Nota: Las cantidades de cada ingrediente son modificables al gusto. Yo las mido a ojo —esto es, un puñadito por aquí, un par de pellizcos por allá— y todavía no he conseguido que la Dukkah salga mala.
Bon profit!


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Esto lo tengo que probar, ya te contaré el resultado :-D